domingo, 13 de mayo de 2012

Sobre la resurrección de los muertos.


En diciembre del año pasado, por primera vez falté al espíritu de Y Pola Cocina Así al contarles la historia de Dexter y Balajú y no darles ninguna receta en ese post. Terminaba diciendo que, después de enterrar al colibrí y mandar a la fregada a Dexter, le contestaba con una sonrisa estúpida "en mayo" a quienes me preguntaran cuando volvía de sus andanzas en barco. Pasó tanto tiempo que incluso cumplí mi palabra y lo olvidé.


Llegó mayo, y con él, regresó Dexter. No voy a negar que el primer día del mes me pregunté si ya estaría en México, ni que pensé en él viendo los Vengadores ("Love is for children, I've been compromised"). Pero la mañana en la cual encontré en mi inbox un mail suyo, me sorprendí mucho durante los pocos segundos que me tomó desmoronarme por completo. Una sola frase "¿Qué es de tu vida Polita?" bastó para olvidar las razones por las cuales dejé de conectarme todos los lunes por la noche para contársela. Dos días después me mandó un mensaje al celular y entonces me di cuenta de que nunca había borrado su número, de que seguía sonando esa canción especial que anunciaba solamente sus mensajes: "A veces pienso que tú nunca vendrás, pero te quiero y te tengo que esperar. Es el destino, me lleva hasta el final, donde algún día mi amor te encontrará. Ay amor divino, pronto tienes que volver..."

Pues no, no corrí a sus brazos. No me lo pidió tampoco. Le platiqué a mi hermana y le pregunté su opinión. Ella me dijo que depende solamente de como me sienta yo al respecto. Como si después de la última vez, me quedaran sentimientos. Cierro los ojos e imagino que, como tantas veces antes, se aparece frente a mí con una maletita de mano y algún regalo improvisado, comprado en el Oxxo de la esquina y no en alguno de los lejanos países que ha visitado. Le digo que no he cedido ante nadie, que no me he enamorado, que no he aceptado ni un solo beso que pudiera borrar su despedida. Extiende la mano y como siempre, toca mi cara mientras me recuerda que nunca me ha prometido nada. Y ya no me besa y ya no lo quiero y mi colibrí no resucita de entre los muertos. El amor es para los críos...

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Pregunta, critica, opina... todo menos hacerme sentir que hablo sola. ¡Hey! zaz, creo que sí hablo sola...